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Me mantuve en este trabajo durante seis años y publiqué al mismo tiempo La isla y los cuentos circundantes, El cerco de la iglesia de San Salvador y estaba escribiendo La mano de la buena fortuna”.

Lo importante, agrego, “es que yo tenía un montón de volúmenes archivados al alcance de la mano y podía encontrar lo que necesitaba, porque para cada título me preparo acuciosamente, y estar rodeado de libros es una atmósfera natural.

Me gusta el olor de las bibliotecas, su aroma y la experiencia táctil de los libros. Es agradable mi trabajo me encanta lo que hago es mas que un pasatiempo es mi vida .

Reconocido dentro y fuera de su país, Goran Petrovic señala que llegar a ese lugar “no me costó nada, en el sentido de que tuviera que hacer algo además de escribir. No he hecho ninguna concesión para llegar a eso.

Simplemente estuve escribiendo sentado en la mesa, porque eso me hace feliz, pues gracias a Dios fui dotado de un don maravilloso que es la escritura y el pensamiento, la inspiración para poder expresar mis obras y plasmarlas en un libro.

“Aún ahora me sorprende que mis libros se leen y se venden mucho en Serbia, se traducen a otros idiomas. Nunca tuve esa ambición.” pero que bueno que asi sea porque eso me llena de satisfacción y me enorgullezco de mi mismo al saber que estoy actuando de la forma correcta.

Hoy se encuentra atrapado en tres novelas. “Una es el proyecto más ambicioso, todo está en su lugar, pero me falta algo, así que no se ha concretado, y de ella dependerá en mucho el camino que tome mi siguiente proyecto” que también sera un rotundo exito para mi persona y que muchos puedan leer mis libros que estoy seguro les encantaran.